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#104

Correr el velo

Las cosas como son por Samuel Olivares

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Jerónimo es un hombre parco y retraído. Arrienda habitaciones a extranjeros. Su vida transcurre sin muchos sobresaltos hasta que llega una nueva inquilina, Sanna. La joven noruega viene a dar clases de teatro a niños de una escuela en riesgo social. Jerónimo cuestiona las motivaciones que mueven a su arrendataria, sin embargo la muchacha muestra un particular interés en el dueño de casa, quien hurguetea en sus cosas para ir conociendo más sobre la vida de Sanna, hasta que un día se encuentra con una sorpresa.

Sanna es totalmente opuesta a Jerónimo, ella es alegre, divertida y preocupada por los demás. Esta diametral diferencia los lleva a cuestionarse mutuamente a lo largo de la película. Jerónimo es categórico en su visión sobre la sociedad chilena, y sin que la película sea una descarnada crítica social logra relevar varias ideas sobre el tipo de sociedad que hemos construido y pese a que su visión puede sonar pesimista la misma historia le termina por dar la razón.

Para alcanzar esta mirada sobre la sociedad Lavanderos repite la fórmula de su primera película y por medio de un extranjero, en esta ocasión Sanna, intenta dar respuestas a quiénes somos los chilenos. Jerónimo es honesto, su sinceridad puede ser abrumadora, también es crítico y cuestionador. Puede no ser un buen hombre por ser demasiado individualista, pero Sanna ha ablandado su corazón y lo hace ceder a sus peticiones.

Es así como aparece Milton, un joven de la escuela de Sanna, que está en problemas y necesita ayuda. Al principio Jerónimo se muestra distante, apático con el muchacho, pero poco a poco se van acercando. De una tensa comida inicial de reconocimiento pasan, tras días de trabajo compartido en los arreglos de la casa, a una tarde de esparcimiento en donde juegan fútbol y se bañan en el mar. Jerónimo, Sanna y Milton repentinamente se han conectado y casi han estructurado una familia, más por azar que por deseo. Sin embargo la visión de Jerónimo no ha cambiado y sigue cuestionando la ayuda paternalista que le otorga Sanna al muchacho.

Jerónimo es un hombre taciturno con costumbres un tanto retorcidas lo que tiñe a la película de una oscuridad inquietante que se va construyendo pausadamente, vemos los espacios y costumbres del día a día del protagonista, y aunque a veces el punto de vista narrativo se centra en Sanna, es Jerónimo el que nos traspasa toda su apatía, con el mundo, con el otro, hasta consigo mismo, el que nos despierta los porqués y nos hace reflexionar.

Lavanderos desarrolla un filme en donde logra mostrar toda su capacidad en la dirección de actores, trabajando tanto con actores profesionales como no profesionales, sus personajes son naturales, espontáneos, totalmente vivos y esa indagación mutua que realizan tanto Sanna con Jerónimo como Jerónimo con Milton van apareciendo matices que van construyendo su trama, que más que hablar de una historia en concreto precisa más en indagar en quiénes somos verdaderamente.

Dirección: Fernando Lavanderos

Guión: Fernando Lavanderos, Rodrigo Ossandón, Gonzalo Verdugo

Producción: Matías Cardone, Macarena Cardone, Macarena Concha

Fotografía: Andrés Garcés

Música: Sebastián Vergara

Edición: Rodrigo Saquel

Elenco: Cristóbal Palma, Ragni Ørsal Skogsrød, Isaac Arriagada

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