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#92

El azaroso destino 

El Otro Día por Samuel Olivares

otro dia

Ignacio Agüero realiza una película íntima y azarosa. Indaga en las historias pasadas que alberga su memoria, mientras observa los objetos de su casa y el día a día en su jardín, mira desde lejos los cuidadosos movimientos de cazador de su gato, el transito diario de zorzales y colibríes, que se posan en las ramas de sus árboles o se dan un baño en la poza de agua que se forma en una piedra ahuecada. También vemos como la luz ilumina caprichosamente ciertos objetos y espacio, una nube que pasa o una rama movida por el viento que nos permite observar un momento único y preciso, en donde los cambios son leves, pero perceptibles dentro de una dimensión donde el tiempo parece alargarse y cobrar otro ritmo.

Este es un viaje azaroso que comienza el día que los rayos de sol se colaron a través de las hojas de los árboles y en un mágico momento iluminaron una fotografía de su padre y su madre besándose, es este particular instante que lo lleva a creer en la singularidad de cada momento e intenta no pasar por alto estos pequeños detalles del día a día, observando principalmente su hábitat. Es dentro de este espacio donde al director le surge la idea de grabar a todos los que toquen el timbre de su casa, para luego hacer lo mismo e ir a visitar las casas de quienes han tocado su puerta.

Los visitantes a la casa del director son diversos, familiares, amigos, pero también desconocidos. El primero en ser registrado es un joven que vende alfajores, ofrece sus productos, el realizador accede a comprarle algunos dulces, pero el hombre posee una prisa, una desconfianza, Agüero por más que intenta generar una conversación, no recibe respuestas amables, el joven se siente acechado ante la curiosidad de Agüero de saber su nombre y huye rápidamente. Gran parte de las personas que tocan a la puerta de la casa de del director tienen algo en común, en su mayoría son gente pobre, la mitad llama a la puerta pidiendo ayuda, ya sea comida, una moneda, incluso hasta trabajo. Casi todos viven en poblaciones, en la periferia de la ciudad, lugares donde el paisaje se vuelve agreste y muchos de sus habitantes viven en la hostilidad, sectores donde la droga y la delincuencia son cosas comunes con las que se debe lidiar. Esta es solo una línea de la trama que construye Agüero dentro de “El Otro Día”

La segunda se refiere a la observación del “hábitat”, los libros, las paredes y sus cuadros, los adornos y objetos que remiten a historias, a un pasado, recuerdos que intentan permanecer en la memoria, cuestionamientos a lo vivido y reflexiones sobre cosas sensibles como el dolor, la muerte, y otras más triviales como la veracidad de las historias narradas por su padre o las de él narradas a su hijo. Es así como Agüero analiza su entorno, su voz amena nos cuenta sus impresiones, se da espacio para juguetear; narra los pasajes una vez, dos veces, ya sea porque perdió el hilo o simplemente alguien llamó a la puerta e interrumpió sus ideas.

Otra línea narrativa-visual son las imágenes (con otra textura y formato) de los paisajes de los mares australes, las que remiten a un sueño o una memoria imperfecta. Vemos la proa de una barco que surca los mares o los icebergs que flotan, imponentes, gigantes bloques de hielo que impresionan con sus colores y formas. Es en estas imágenes de archivo personal que también podemos encontrar grabaciones caseras; una madre lee un cuento a un niño, o un niño durmiendo, son vistas del interior de la casa capturadas en el pasado tal como ahora hace el director retratando su espacio.

Es así como Agüero articula una película intimista y simple, que abarca desde sus pensamientos más internos hasta la contextualización social del Chile de hoy. Esta es una película en donde queda más claro que nunca el “don” de Agüero para entrevistar, en pocos minutos es capaz de revelar las historias más intimas de sus entrevistados, sus preguntas son precisas (y aunque a veces pueda preguntar demasiado, casi atolondrando a sus personajes) posee un tacto exquisito para indagando en el interior de los entrevistados, sin ser lastimero ni entrometido, pregunta casi como un niño que solo tiene curiosidad de conocer las respuesta, y así mismo es como registra, se sorprende con cada historia, con cada momento del día o con una simple acción de su gato, Agüero nunca deja de sorprenderse y lo que es mejor nunca deja de sorprendernos, compartiendo con nosotros una película que en la articulación simple de todas sus piezas nos revela mundos complejos en donde igual existen risas, esperanzas y anhelos.

[youtube.com/watch?v=LI53tKc3rZI]

Dirección: Ignacio Agüero

Montaje: Sophie Franca

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