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#73

 

El Año del Tigre

por Samuel Olivares

 

Sebastián Lelio nos presenta su tercer largometraje, el cual narra la historia de Manuel, un preso que posee cierto respeto dentro de la cárcel, que al ocurrir el terremoto tiene la ocasión de escaparse de prisión. Al salir de su cautiverio regresa a lo que era su hogar, pero encuentra solo escombros, busca a su mujer e hija, pero no las encuentra.

El Año del Tigre transcurre entre la realidad y la ficción, dueña de un silencio inquietante, en donde se aprovechan de manera muy acertada las locaciones reales, los lugares devastados por el terremoto y el posterior tsunami. El camino a la libertad de Manuel es eterno, no porque el escape sea complejo, si no porque ahora permanece esclavo de la incertidumbre del destino de su familia. Manuel avanza en su búsqueda, se siente perseguido, se sabe clandestino y prófugo, pero nadie lo sigue, es un lugar sin orden, devastado y deshabitado, un lugar que nos muestra la magnitud de la fuerza de la naturaleza, y es precisamente esta carga de realidad la que le da potencia emotiva al filme.

La película va generando momentos interesantes y potentes, va volviéndose desgarradora en su acontecer,  como apología de su libertad, Manuel libera a un tigre que permanece encerrado, pero abandonado, este acto resulta como la culminación de la huída, pero a su vez es la que marca un quiebre dentro de la la historia, que en su segunda mitad se transforma en una cinta mucho más explícita y predecible perdiendo algo de la potencia del comienzo.

En su camino Manuel se encuentra con un capataz que le ofrece comida a cambio de trabajo, las posibilidades del ex convicto son pocas y acepta el ofrecimiento, y la relación entre ambos produce en cierto grado un cambio en el tono de la película, las actuaciones y situaciones se vuelven más “dramáticas” y comienza a esbozarse la implicancia moral y religiosa de forma mucho más palpable dentro de la historia, tanto en los textos como en la música. Aspectos que hacen crecer en profundidad al relato, pero que en términos de estructura narrativa y coherencia cinematográfica terminan disociándose con la primera parte.

Aún así la película logra mantener la atención, es una cinta austera, rodada casi por completo en exteriores, con pocos personajes y en pocos días, es precisamente está urgencia (fue rodada dos meses después del terremoto) la que empapa a El Año del Tigre con cierta emotividad que la hace cercana y a ratos visceral. Sin embargo hay dos aspectos que no potencian del todo al filme, que son la fotografía, que en su propuesta de imprecisión y suciedad, termina exagerando y “ensucia” por completo todo el trabajo, haciéndolo menos interesante en términos visuales. El otro aspecto es el abuso de la música, el leit motive musical no termina siendo efectivo del todo, volviéndose un poco gratuito en algunos momentos, además la utilización de música incidental, que en las otras cintas de Lelio era prácticamente nula, en su último filme toma una importancia que la imagen ya soportaba por si sola.

[youtube.com/watch?v=VkalouIw0DI]

Director: Sebastián Lelio
Productores: Juan de Dios Larraín / Pablo Larraín / Gonzalo Maza
Guión: Gonzalo Maza
Director de Fotografía: Miguel Ioan Littin
Director de Arte: Fernando Briones
Jefe de Producción: Javier Pradenas
Producción Ejecutiva: Mariane Hartard / Andrea Carrasco Stuven / Juan Ignacio Correa
Edición: Sebastián Sepúlveda / Sebastián Lelio

Elenco: Luis Dubo / Sergio Hernández / Viviana Herrera

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