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#57

La añoranza de volver

Ulises por Samuel Olivares

La ópera prima de Oscar Godoy, narra la historia de Julio un inmigrante peruano que transita por un estado emocional que lo hace ser un pasajero de sus días, que al parecer no va para ningún lado, que habita con desgano dentro de una ciudad gris, fría y hostil. Donde la fortuna y el destino parecen haber marcado con desgracia su pasado y permanece como un errante en su presente.

Godoy filma su primera película con precisión, se denotan sus años de oficio (como asistente de dirección de una infinidad de películas), y a través de un relato silencioso se centra en Julio y su viaje de adaptación dentro de su nueva vida. Julio, al igual que aquel Ulises de La Odisea, tiene una añoranza, la de volver a su “Itaca”, pero regresar no siempre es tan fácil y debe lidiar con su presente, los días en la ciudad son duros, busca adaptarse, un empleo, un amigo, un affair, algo que lo  haga aferrarse a su nuevo hogar, a este nuevo país. Junto a él vamos conociendo nuevas realidades, que hasta ahora habían permanecido ajenas a las temáticas que comúnmente se retratan en el cine nacional. La inmigración en nuestro país es cada vez mayor, sobre todo la de peruanos y esto hace que la historia sea fresca, contingente y veraz.

Julio es un profesor de historia, pero aquí comienza a trabajar de aseador en un centro comercial, vive de allegado en casa de unos amigos de su familia y duerme en un sofá en el living. Su incomodidad va aumentando con el pasar de los días y decide buscar nuevos horizontes. Es en esta búsqueda es en donde conocemos el lado menos amable de ser inmigrante y la película se adentra en la realidad. Nos muestra cómo viven, las condiciones y las posibilidades a las que pueden optar y los trabajos que pueden obtener, algunos inmigrantes, Julio de ser un aseador pasa a trabajar en un matadero y la vida en vez de volverse más simple cada vez se va haciendo más difícil.

Julio es callado y muchas de las escenas no necesitan de diálogos para decir lo que tienen que decir, aquí es donde más se nota la claridad para filmar cada momento que posee Godoy, privilegiando en la mayoría de las ocasiones a los planos secuencias y los planos más amplios, para dar una mayor continuidad a las acciones que vemos. A pesar de que el relato omite ciertas informaciones, transformándose en una historia inconclusa en cierto grado, poco importa, ya que, más que buscar quedarse en una narrativa cerrada busca ser más expresiva y emotiva, logrando transmitir de buena forma el viaje emocional del protagonista. A pesar de que no sabemos con certeza que es lo que apesadumbra tanto a Julio o si en verdad está interesado en tener una relación sentimental y reconstruir su vida o si le importa tener los papeles de residencia, no es necesario responder esas interrogantes de manera tajante, sólo sabemos que añora algo, que hay algo que le falta, un amor, su madre, su patria tal vez todas juntas y que provoca que su vida este incompleta que el sea un “extranjero” dentro de su propia vida.

Otro acierto notable de la cinta es la forma en que se retrata Santiago, se ve una ciudad gris, fría y bastante hostil. Es una ciudad poco amable llena de gente durante el día y bastante desolada por las noches, una ciudad que no hace las cosas muy fáciles porque sus cualidades son pocas. Esto sumado a las buenas interpretaciones de Jorge Román y Francisca Gavilán (que se ha transformado en la revelación del año) coronan una loable primera película, que través de la simpleza narrativa y fílmica construye un relato evocador y reflexivo centrado en el cotidiano de la vida de un inmigrante, acercándose así a un pequeño drama humano.

Director: Oscar Godoy

Fotografía: Inti Briones

Producción: Juan de Dios Larrain

Reparto: Jorge Román, Francisca Gavilán

Año: 2011

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Un pensamiento en “Ulises

  1. Si bien es una realidad evidente lo que la película muestra, una vez más el cine chileno se esmera en mostrar lo más crudo y una ciudad gris y fría como la describes…
    siento que en este sentido, jamás podrían potenciarse otras cualidades de la ciudad, que al final no es del todo fea como es siempre retratada. Imaginemos que si son estas las películas que salen al extranjero, pues es esta la imagen que entregamos a los otros países y de ser así, no me gustaría conocer Santiago.
    Quizás es una volada, en desmedro de que la película pueda ser muy buena, de hecho tengo muchas ganas de verla, pero siento que lamentablemente el cine latinoamericano se queda en demostrar que somos sociedades tercermundistas y países feos, al mismo tiempo que vemos como el cine en otros lados muestra precisamente lo contrario (aunque de vez en cuando aparecen opciones super under que no son de este estilo).

    Bueno, de todas maneras me encanta este blog y me parecen muy acertadas las críticas. Me alegro que hayan regresado y espero seguir leyendo más!!

    Saludos!

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