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#58

Imágenes apócrifas

La Muerte de Pinochet por Samuel Olivares

Está película despierta un sinfín de reflexiones, partiendo por intentar entender hasta qué punto se puede manejar o construir una imagen dentro del documental para producir ciertas sensaciones, hasta que punto esa imagen con una carga emocional, histórica y personal se puede transformar en una imagen ”plástica” carente de veracidad, manipulada o construida de tal modo, que se transforma en una imagen casi vacía, que habla poco y nada de lo que vemos, pero que habla mucho de quienes la construyen, de un punto de vista claramente definido, que compartimos o no, nos habla de una mirada sobre una historia; en este caso sobre un suceso.

La Muerte de Pinochet ha sido uno de los hechos que más pasiones despertó entre personas de diferentes ideologías políticas, nunca antes se celebró con tanta algarabía el deceso de una persona, pero tampoco nunca antes se le había rendido tanto tributo a un fallecido, sin duda es la historia de Chile, la de un país bifurcado, en donde los de aquí y los de allá nunca se unirán para ser los de acá, ya sea por la clase social, por la política, por la historia o porque la segmentación es tan grande que ya nos acostumbramos y poco la cuestionamos y en esta película quedan clara varias de estas diferentes razones, queda demostrado que aún somos un país polarizado por la historia, resentido y herido.

A través de cuatro personas (que ya por sus características particulares son a primera vista “personajes”) nos narra las diferentes miradas que tiene cada uno del mismo hecho, como cada uno vivió ese evento y todo lo que significaba para ellos la figura de Augusto Pinochet. Es interesante que por analogía y contraste se muestre la diversidad de pasiones que desató este suceso y que a su vez sean miradas complementarias que construyen el relato del documental de forma efectiva y ágil. Sin embargo las particularidades de estos personajes son tan exageradas que le juegan en contra a la cinta y rápidamente se trasforman en caricaturas, lo cual produce una distancia y la empatía que se pueda llegar a sentir por alguno de ellos queda anulada, cayendo en la extravagancia, rayando casi en el absurdo y la locura de estas personas.

Por otro lado la manipulación de la imagen hace que la sensación de “falsedad” se extienda a lo largo de la película transformándola en una cinta llena de momentos hilarantes, de circunstancias insospechadas y” sospechosas” que hacen cada vez más ridículos a sus personajes (como el viejo pascuero protestando en una marcha), quienes sin pudor se muestran muy seguros y convencidos de los principios que los llevan a actuar así.

Por otro lado la construcción audiovisual está llena de imágenes que “incomodan”, reiterando en su visualidad un tipo de plano (como los planos detalles de las bocas de los entrevistados) que lentamente uno va asimilando, pero que en un principio te sitúan a una cierta distancia en donde su estetización hace sospechar. Hace sospechar de cuán construida está la situación, de cuán manoseada está la puesta en escena que a ratos se hace demasiado evidente, que a momentos te hace dudar de la veracidad de los hechos, de la credibilidad de sus personajes; y que cuando intenta ser honesta y entrar en una profundización en la vida de estas personas se transforma en un suceso intrascendente dentro del relato. Además estas secuencias dan la sensación de ser una prolongación del metraje, en cierta forma, sólo para estirar la cinta, ya que, no logran contribuir en aspectos significativos al relato. No es necesario adentrarse en la vida de los personajes, sus dolores, sueños o alegrías están lejos de ser importantes (al menos para la historia) y por mucho que se relacionen con el hecho puntual de la muerte de Pinochet, ya que, desde ahí surge una cierta inflexión en sus propias vidas, el mismo gesto me parece forzado, mucho más forzado que todo lo anterior que hemos señalado con respecto al documental y en el intento de “humanizar” a sus personajes termina siendo en vano.

A pesar de todo este nuevo documental de esta la dupla Perut y Osnovikoff viene a reafirmar una forma de hacer, una forma que cada vez se hace más característica y propia, que luego de NOTICIAS es reforzada con este nuevo trabajo, ya que, audiovisualmente están muy emparentados, y a pesar de ser una obra menor dentro de su filmografía, no deja de ser un documento interesante, de los tiempos, de nuestra historia y del desarrollo del cine documental de nuestro país, que continuamente está explorando las características expresivas de la imagen llevándola cada vez más lejos.

[vimeo 25012721]

Director: Perut+Osnovikoff

Producción: Bettina Perut

Sonido: Iván Osnovikoff, Matías Valdés

Fotografía: Pablo Valdés

Efectos Especiales: Daniel Dávila

Reparto: Otiloa Carillo, Manuel Castro, Juan González, Manuel Carillo

Año: 2011

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