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#41

Crónica Roja

Santas Putas por Samuel Olivares

 

Santas Putas, es un documental de Verónica Quense el cual nos narra la inoperancia del aparato estatal ante catorce femicidios ocurridos a lo largo de dos años en  la comuna de Alto Hospicio, en el norte grande de Chile. Todos los crímenes sucedieron en extrañas circunstancias que  nunca se lograron dilucidar de manera muy clara y lo que es más terrible es que casi la mitad eran jóvenes muchachas que no superaba la mayoría de edad. 

A primera vista la sinopsis puede resultar un relato interesante y revelador con respecto a la indefensión en la que quedaron los familiares víctimas de las muertes, pero las circunstancias que hacen que una buena historia se convierta muchas veces en una no tan buena película son las que alimentan estos ejercicios de reflexión, en los cuales al menos se intenta dilucidar algunos de los porqués que hacen sucumbir el metraje. 

La historia está contada por las familias, ellas comparten su angustia, el dolor y la indefensión en la que quedaron. Los testimonios a ratos confunden, no solo por la deficiencia técnica del audio o la imagen, sino que también por la propia confusión de los consultados. Sin duda las entrevistas son ricas en datos, pero los lugares escogidos para ellas no son de lo más acertado, ya que, condicionan dos aspectos sumamente importantes del filme como lo son el sonido y la imagen y a su vez condicionando al montaje a una escasa variedad de planos, que carecen de ritmo, haciendo naufragar a la mayoría de las secuencias en una nebulosa tanto a nivel narrativo como fílmico.    

A pesar de estas falencias el punto de vista parece ser claro, aunque un tanto sesgado (sin ser subjetivo porque el interlocutor no interviene mayormente las entrevistas) y redundante, tal vez demasiado majadero en el afán de acusar a las policías de su ineptitud; es la palabra de las víctimas corroborada por algunas imágenes de archivo que tratan de afirmar las negligencias y hierros acaecidos durante la investigación, pero no se profundiza más allá de lo mediático ni lo humano o cotidiano lo que finalmente produce algo de escepticismo, al fin y al cabo el espectador siempre tiene el beneficio de la duda. 

El documental con el pasar de los minutos se transforma en un relato que satura, que configura su historia a través de cabezas parlantes, en entrevistas que se suceden una tras otra, sin mucho descanso, reiterativas y difusas en sus declaraciones, una narración entrapada en la veracidad de los hechos, en el rescate del desahogo de las víctimas. Una crónica de lo ocurrido en el norte. 

Otro problema de la cinta es que en términos técnicos es sumamente pobre, un sonido deficiente (tanto así que está apoyado por un subtitulaje) para entender los diálogos, una banda sonora que no crece ni aporta nada al relato (que no existe más allá de un ruido molesto que a intertantos se define en algo), una fotografía extrañamente saturada,  altamente contrastada y virada hacia un tono dorado que hace poco atractiva la imagen y torna todo en algo “ficcionario”, con una nula variedad de planos en sus entrevistas y pésimas locaciones para éstas, todo un complot que atenta en contra del documental que termina por diluirlo en sus falencias, por extinguirlo en algo que  era una buena historia, pero…                      

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Un pensamiento en “Santas Putas

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