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TIEMPOS MALOS según Sánchez

 

Cristián Sanchez en su idea de cine y reflexión nos ha hecho llegar su propia visión de su última película “Tiempos Malos” la que se estreno en FICV09, y aún espera por un estreno a nivel nacional ya sea en multisalas u otra alternativa. Son declaraciones bastante recomendables para entender las ideas de cine de este secreto del cine chileno para algunos y para otros un viejo conocido.

Decidimos publicarlo sin mover una coma, por ello es un texto bastante extenso, revisa acá su versión descargable y a continuación el texto para leer directo:

SOBRE EL TÍTULO, EL TEMA, EL HÉROE Y EL PENSAMIENTO 

Me gusta el título Tiempos Malos porque en coa, el léxico del hampa chileno, quiere decir ocasión peligrosa, momento de definición, lo que puede ser bueno o malo, pero un momento decisivo en qué algo va a pasar.

El tema del narcotráfico y de la banda delictual es  la superficie de Tiempos Malos, es el mundo representado. Pero una película se define más por su modo de expresión que por  el mundo representado, se define por signos y figuras extraídas de ese mundo.

Ciertamente los personajes de Tiempos Malos pertenecen  al mundo del narcotráfico, es el medio, pero lo que tiene valor artístico no es la representación de ese medio sino la expresión mediante afectos y perceptos, lo que Deleuze llama lógica de la sensación.

El narcotráfico es en verdad la materia prima, lo informe.

Lo que interesa en el filme son las relaciones internas de imágenes y sonidos, su composición y también las relaciones de las figuras que sufren transformaciones, como Ángel, el héroe, un  adolescente que  decide quedarse a vivir con sus vecinos porque su madre y hermana se van al sur luego que su padre muere, al parecer asesinado.

El tema de Tiempos Malos es sobre trastornos de una familia que prácticamente se disemina en una diáspora, o mejor, la absorción de una familia pequeña o nuclear por una de carácter tribal, una familia extendida, compleja, que se constituye como clan, y esto es lo importante, donde todos los valores están invertidos. Es decir, el familiarismo edípico, burgués, da paso a una irrupción de una banda nómada arcaica de actos que impiden todo afán protector y hacen del espacio del clan un lugar poseído por otras fuerzas, las fuerzas del Afuera, que son aquellas que me han interesado en Los Deseos Concebidos y El Cumplimiento del Deseo. Sin embargo  este proceso liberador tiene dos caras, donde todo lo que parece extremadamente seductor  es en verdad la señal de algo mortal, o que se vive maníacamente al  borde de la muerte pero de algo que, a fin de cuentas,  no es todavía una liberación sino una nueva forma de prisión, una nueva forma de cautiverio, otro inaparente cautiverio feliz. Si lo pienso bien es exactamente la inversión de Cautiverio Feliz. En esa película el cautivo fue libre sin saberlo y en Tiempos Malos Ángel se da cuenta al final que ya no es libre.

El héroe está ahí inmerso en ese mundo seductor, irresponsable y moralmente laxo, participando de actos delictuales de la banda, al menos como observador. Pero no obstante algo lo separa de la complacencia delictual. Quiero hacer notar que Ángel está pensando algo, algo distinto a los acontecimientos que ocurren, aunque no se sepa que es. Es un misterio, el misterio del pensamiento no expresado, incluso no expresado por la voz off de Ángel. Es la contemplación o lo implicado del pensamiento en tanto es contemplación y no explicación, todavía.

Lo que importa en Tiempos Malos son las relaciones de figuras que se van resquebrajando en la medida que ocurren acontecimientos destructivos y trágicos que el héroe contempla o piensa en secreto.

El punto de vista  de la película se sitúa desde Ángel pero a veces tomo a los guardaespaldas, Burro chico, Percha y Caremuerto como intercesores o emisarios, la familia está vista desde la perspectiva de ellos. Eso incluye a Eulalio, el capo, Blanca, su esposa que es pituca, y expresión el arribismo del jefe del clan, a sus tres hijas, cada una con su personalidad y problemas. La primera, Norma, rivaliza con su hija en la conquista de hombres. Dita, la segunda, encargada férrea de las platas familiares, e implacable a la hora de impartir justicia, Nury, la menor, celópata compulsiva, con profundos trastornos de personalidad. Vitoco el hijo termocéfalo del capo y Beto su hijastro y brazo derecho. Jano y Maggie hijos de Norma. También participan del familión la Tato, antigua mama, el mayordomo, Andrés (Lito) Quintana, y el Cheto, el chofer del capo que pocas veces está sobrio y que es el único que resiste la presencia de Ángel en la casa.

Tiempos Malos en lo narrativo, en lo sintagmático, es completamente lineal, se la sigue fácilmente, pero está compuesta de varios motivos temáticos entrelazados. En lo paradigmático es una película de un tejido complejo, enrevesado, con diversas capas de sentido. Incluso hay un personaje, la niña errante, que aparece con una madeja de lana roja, que si el héroe la siguiera se perdería aún más en el laberinto. Es una especie de Ariadna desorientadora, figura equívoca que conduce a ninguna parte, es como una “bola huacha” que arrastra con su presencia balidos de ovejas y aullidos de lobos.  Y es en ese sentido la aparición del mundo griego arcaico trasladado al mundo chileno. Esta construcción que incorpora personajes legendarios permite sacar a la película de un cierto verosímil tópico y que huya de toda representación.

Pero al mismo tiempo la niña errante expresa una figura del mundo indígena chileno y latinoamericano. Una huérfana absoluta que atraviesa los tiempos moviéndose sin ton ni son y que por eso mismo puede guiar aunque sea al abismo o a un infierno más profundo.

Lo infernal es muy importante en Tiempos Malos y en consecuencia el ámbito cristiano. De hecho el protagonista  se llama Ángel, eso ya dice algo. Entra por sin saber a un infierno, uno que parece el cielo pero es un infierno, como son los infiernos en Chile, lindos, amables, cautivadores.

Además Ángel es un personaje que expresa la integridad y la inclinación  a valores e intereses superiores. Por ejemplo su interés por la filosofía. Él lee a Nietzsche, aunque sea por casualidad. Lee un libro que le pasa el mayordomo del colegio, que le dice: ¿no sabes nada del Super Hombre, de la Voluntad de Poder, del Eterno Retorno? y le pasa “Más allá del Bien y del mal”. No sabemos que partes lee, cómo lo integra en su vida, pero lo está leyendo y eso lo impulsa a contemplar, es decir a pensar en forma implicada. Y naturalmente Don Segundo, el mayordomo, pertenece a la filosofía secreta.  
 

SOBRE EL GUIÓN, LA CULTURA Y EL DESASTRE

La novela Chicago Chico fue el punto de partida de Tiempos Malos. Resultaba extraño que estuviese dispuesto a renunciar a mis propios temas para trabajar con ideas de otro, pero había decidido ser un poco estratégico y tomé la novela de Armando Méndez Carrasco con la idea de hacer una adaptación libre. Ya había leído otras novelas del autor que me resultaba simpático y tremendamente auténtico porque retrata con lealtad el mundo del lumpen, del hampa chileno. Pero al releerla me di cuenta que no podía mantener la historia en la época que aparecía en el libro (años 30’). Entonces decidí quedarme con el espíritu de la novela e inventé otras situaciones y personajes que terminaron por transformarla completamente.

Me propuse describir el mundo del hampa sin ánimo caricaturesco y de un modo no representativo, es decir no quise mostrar este mundo de manera transparente o ilusionista, ni menos desde la mirada burguesa. Porque las  construcciones y suposiciones sobre este mundo a mi juicio lo reflejan de manera superficial sin comprender que es una contracultura, una cultura de desaprendizaje o resistencia de la cultura oficial.

Quise ir más allá y empecé  a investigar, a leer la crónica roja, a conversar con personas que provenían de ese mundo, pero sentía que todo ese esfuerzo resultaba epidérmico y entonces decidí a confiar en mi intuición y me lancé a escribir y una vez que el guión estuvo escrito lo confronté con las opiniones de algunos de mis no actores que me entregaron siempre elementos significativos de la cultura popular.

Escribí la primera versión del guión el 2001, pero trabajé varios años puliendo detalles. La escritura misma no me demoró más de tres o cuatro meses porque había estado elaborándose en mi cabeza mucho tiempo antes.

Traté de poner una gran cantidad de cosas que me importaban. Muchos años sin realizar una película hace que uno quiera ponerlo todo. En Tiempos Malos hay como diez películas en una.

Fiel a mi a mi idea de cine, deseaba expresar coordenadas antropológicas verdaderas de la contracultura del hampa pero huir, al mismo tiempo, de todo realismo epidérmico. Entonces fue que aparecieron, de manera espontánea, casi como un dictado del inconciente, esas conexiones a aspectos de nuestra civilización, sobre todo del mundo griego antiguo, tal como he dicho, pero traté que esas conexiones no fueran meros adornos o símbolos ostensibles sino que funcionaran en el medio donde esos personajes se desenvuelven. Me parecía que sólo así se convertirían en figuras. Ulises, por ejemplo es un personaje que se dedica al “cambiaso”, hace trueques, vende y compra objetos, está en el dominio de la comunicación y por tanto del dios Mercurio, el intercambio que incluye el traspaso de información, pues también a través de su investigación llegan a saber quien es el soplón que los está delatando.

Creo que la película tiene una línea humorística que no se pierde, incluso en las situaciones más violentas y desgarradas. Es una mezcla entre situaciones trágicas y cómicas y es  precisamente el humor lo que al final prevalece, con una visión optimista que es propia del mundo popular. Es un modo de ser chileno que se expresa en las situaciones donde ocurren las cosas más  espantosas y sin embargo la gente se está riendo, solapadamente. Pase lo que pase, la gente se ríe igual, y mejor si lo que pasa es terrible. Los mejores chistes salen en los funerales. El desastre le permite al chileno fortalecer su identidad y eso está aquí en Tiempos Malos, esa identidad encontrada en medio del desastre que llama a la risa. 

FILOSOFÍA Y CRIMEN

El héroe de Tiempos Malos es una radicalización de los héroes de mis películas anteriores y especialmente de R. de Los Deseos Concebidos. Ángel, también un escolar que aprende de un modo inaparente o paradójico, va hacia el mal o hacia lo oscuro,  se sumerge en un infierno excitante y maniacal donde las figuras del hampa son enormemente atractivas y cálidas, lo que es peor aún: su mundo sigue siendo un infierno a pesar que ellos sean extremadamente generosos y cargados de afecto. Naturalmente al héroe le costará mucho más salir de esa jaula de oro que lo lleva  a un descenso a los infiernos; es muy importante para mí la idea órfica de descenso. Pero también está el laberinto. Ángel es Orfeo y Teseo a la vez y no solamente una figura cristiana. Me doy cuenta que los héroes griegos son fundamentales para mí visión del arte, por eso incluyo también a la niña errante con el ovillo de lana roja que, como he señalado, remite al hilo de Ariadna, y también a la visión nietzscheana del arte, de lo apolíneo y lo dionisíaco. Pero también, la niña, podría ser una víctima de actos de brujería, podría estar “ojeada” porque como dice ella misma: “le hicieron un trabajito”. De ahí la presencia casi policial de la vidente ciega que insiste en exorcizarla y en enrostrar a Ángel el error que cometió al dejarla entrar a su vida. Pero también lisa y llanamente podría ser un witranalwe, un alma en pena, que retorna para resguardar al héroe, en la tradición de la cultura mapuche. Así la niña errante, es una mulplicidad, es una  figura plural o un signo perceptual paradójico, que expresa que quien protege o guía debe estar necesariamente perdido y olvidado de sí mismo.

El viaje iniciático o de formación inaparente de Ángel es sinuoso e inquietante y puede llevar a su perdición moral y también física. Pero es un viaje necesario de conquista del devenir niño, de la alegría superior, como en Nietzsche, y el pensamiento de esa alegría como en Spinoza. Es la angelidad, su esencia angélica luminosa lo que Ángel debe extraer de sí mismo al contemplar el mundo en su oscuridad para llegar a ser un Ángel superado, un super Ángel.

Ángel, transita el camino hacia el crimen, pero a la vez se interesa por el pensamiento filosófico y eso incluye una diferencia que podría ayudarlo a salir del laberinto. Para mí toda filosofía que irrumpe, que tiene el carácter de lo intempestivo, es un crimen porque implica una trasgresión, un hacer tabla rasa o demoler los conceptos anteriores que no fueron sepultados y hieden propagando su pestilencia santificada o cientificada, su docta doxa, por cuanta neurona se atraviesa en su camino. Pensar es lo contrario a un acto criminal pero a su modo, pensar radicalmente, es también un crimen que desea borrar un crimen anterior. Y también es el acto piadoso de inhumar los restos insepultos, despedir el concepto que no se ajusta al proceso de un mundo que cambia. El cadáver conceptual quiere perpetuarse infinitamente fijando el mundo en una fase eternizada y  negar así todo devenir.

Hago el parangón entre la filosofía como crimen y éste como organización, aunque la actividad criminal que muestro es desorganizada porque todos son chilenos, es decir las cosas se hacen de un modo que podría ser justo el contrario; pero ambas son instancias ilícitas. Para mí la filosofía no es una actividad académica sino ilícita. Es un crimen que afirma una idea de afirmación de la vida.  Por eso la referencia a Más Allá del Bien y del Mal de Nietzsche con todo lo intempestivo y  demoledor de su análisis sobre lo que sustenta lo bueno y lo malo. La película termina con Ángel siguiendo a la niña errante con la Ética de Spinoza en la mano, es decir que la voluntad de poder o de potencia que es afirmación pura da paso a las contemplaciones o esencias de Spinoza donde lo que contempla es a su vez contemplado, potencia de un nuevo orden de pensamiento que conquista una velocidad absoluta (como lo señala Deleuze)   y el es tercer género de conocimiento y también un modo de existencia y expresión, tal como aparece en el libro V de la Ética. 

LA INCLUSIÓN DE LO EXTRAÑO

La irrupción de lo otro, la alteridad más radical e inaprensible, dentro de un contexto que no podría apropiárselo y del cual, desde el punto de vista del héroe, no hay ninguna presunción para comprender este Acontecimiento, es eso lo que me interesa incluir en mis películas, es el Afuera; no hay aquí un elemento policial, ¿quién es el asesino, o dónde está el tesoro? Esto, el enigma a resolver, la ecuación a despejar,  tiene que ver con el drama y con esa línea edípica, relacionada con una filosofía que busca el origen. Pero  la cuestión es otra, hay que rebasar el origen, no estamos en el problema del fundamento, estamos en el devenir, que es un movimiento peligroso, trágico y cómico, estamos en el viaje tragicómico que es un nomadismo de las cosas que lleva a que nos encontremos de sopetón con esos Atractores Extraños, bajo cuya acción empiezan a proliferar acontecimientos desconocidos y desconcertantes. Como ocurre extraordinariamente en el cine de Lynch, donde hay esos vectores insólitos que llevan a los personajes a cruzar umbrales que están en lo cotidiano pero de forma no manifiesta. O en el cine de Ruiz donde el cambio de naturaleza se ha instalado desde un comienzo como un doble del mundo que succiona sus fuerzas lentamente hasta el punto convertir el mundo real en una serie de mundos desechados que se superponen como parches, (esos mundos incomposibles de Leibniz) que terminan por vampirizar  o “imbunchar” el mundo real.

El mundo comienza a cambiar sin que el héroe se dé cuenta.  Pero en un instante debe darse cuenta, debe adecuar sus movimientos que serán más rápidos o más lentos y sobre todo con mayor capacidad de esquivar, de realizar fintas para  transitar en ese mundo en proceso, y comprender en qué lógica se encuentra. Por ejemplo, en Tiempos Malos donde abundan las escenas de dormitorio, donde aparecen mujeres seductoras siempre al acecho, verdaderos súcubos prestos a martirizar al héroe, a torturar su alma bajo el pretexto de un encuentro erótico. O al comienzo, en que la vidente, ciega, le habla al protagonista acerca de la niña errante que él ha dejado entrar en su vida y que por tanto deberá hacerse cargo de ella; claro, la niña pareciera venir de otro espacio- tiempo, de otro nivel del Acontecimiento. Esto me interesa mucho, el desfondamiento del verosímil realista epidérmico que deja al espectador sumergido en una realidad mucho más ambigua e incierta, porque hemos propiciado la aparición del Afuera, aunque el Afuera mismo nunca aparezca.

Me interesa hallar esa extrañeza radical de las cosas donde el mundo ya no se reconoce a sí mismo, pero partiendo siempre del mundo real y cotidiano, de las relaciones domésticas y pedestres, donde  inesperadamente irrumpen esos pequeños elementos, esos Atractores Extraños que inducen a un cambio de naturaleza del mundo. Quintana con las piedras en las manos, en Los Deseos Concebidos, y también en Tiempos Malos, signos oscuros que llevan a ese no reconocimiento, no necesariamente fantástico pero siempre misterioso; que en medio de lo familiar surja, como decía Freud, una inquietante extrañeza. ¿Es esta la persona que yo conocí? Pareciera que fuera otro. En todas mis películas busco el Afuera del lugar que existe o insiste como un pliegue escondido del Acontecimiento verdadero.

RETORNO AL HÉROE Y EL ACONTECIMIENTO

En mi cine el héroe, átono y replegado sobre sí mismo, se deja llevar por el Acontecimiento, no se resiste. Pero de ello no debe concluirse una abulia vital, como si las cosas le resbalaran. Es simplemente un modo de supervivencia que le permite afrontar o acechar los Acontecimientos desde su interior y aunque ello le imponga una reacción tardía. Es esta ausencia de  reacción o reacción tardía la que permite la inmensa desproporción y donación sin reciprocidad del héroe lanzado al mundo, en la intemperie más absoluta, desprotegido y exiliado de todo hogar, suelo o fundamento y debiendo afrontar en total soledad las peripecias de un destino que en modo alguno controla y que además le resulta completamente insondable. Lo que encuentra, sin haberla buscado, es una plenitud de sí mismo al contemplar lo otro como destino.

Así, Ángel, contemplando esas actividades delictivas de la banda familiar lumpen que lo cobija, puede pensar y llenarse de una idea de plenitud de sí mismo. La contemplación del héroe mientras participa de los Acontecimientos de la vida maniacal del lumpen anula cualquier expresión de su voluntad, suspende cualquier deseo y lo abre a la alteridad de lo otro, en total y absoluta ajenidad y paradójicamente lo hace llenarse de sí mismo (el self-enjoyment de Whitehead), ese optimismo subjetivo que nadie le puede quitar y por lo cual resulta invencible (Deleuze). Pero se trata de un sí mismo nuevo, es la novedad del sí mismo y no el recuerdo del antiguo que fue. Entonces, primero Ángel tiene que conquistar o sobrepasar los Acontecimientos para devenir. No hay devenir sin conquista, sin acechar o afrontar el destino. Hay que ser digno del Acontecimiento, hay que ser estoico y soportar lo insoportable, sin queja, eso es resistir.

Finalmente el héroe de Tiempos Malos se encontrará con el sí mismo y la idea del sí mismo expresada en los balidos de ovejas y los aullidos de lobos que se intensifican mientras el sale de cuadro siguiendo a la niña errante. El abandono de las certidumbres del mundo práctico por lo desconocido es el acto de máximo desprendimiento generoso, la donación inherente al impulso nómada de exilio permanente y la idea del sí mismo como optimismo cósmico es lo que finalmente mueve a Ángel como si fuera una manada de lobos. La banda delictual, a pesar de su disgregación, funciona todavía como una máquina sedentaria capaz de atrapar cualquier figura e incorporarla al rebaño. Al final de la película Ángel deja de ser una presencia al borde de la banda y es reclamado como figura central. Para evitar todo retorno al hogar, a la familia, toda reedipización, el héroe huye arrastrando en su fuga a la manada lobos que dejan atrás a las ovejas, al parecer…

 Así el pensamiento como determinación nómada reafirma alegremente y de manera objetiva una alegría primordial subjetiva y así también los tiempos malos que son una ocasión peligrosa, tiempos de incertidumbre, se actualizan en un tiempo de esplendor, venidero. 
 
  

Cristián Sánchez G.

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Un pensamiento en “TM según Sánchez

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