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#20

Todos Somos Huachos

Huacho Por Samuel Olivares

 

Esta ópera prima nos narra un día de los integrantes de una familia de campo; desde la mañana en donde todos se reúnen a desayunar en torno a la mesa hasta la noche en donde todos se vuelven a encontrar en el mismo lugar. La película respira según la historia de cada personaje, una perfecta configuración entre el ritmo externo e interno de sus planos, conjugados con un montaje dinámico-contemplativo que nos hace testigos de cada historia. Un relato que muestra diversos conflictos en un espacio en donde se entremezcla lo rural y lo urbano, la tradición y la modernidad, la infancia y la vejez, todo sustentado en el rito del día a día, como parte de un todo sublimemente cohesionado. El relato avanza de manera natural con el devenir del día, paulatinamente las vicisitudes de la cotidianeidad van apareciendo. La primera es la historia de Clemira (la abuela), una señora que hace y vende quesos artesanales, pero hoy le han subido el precio a la leche y su dilema es si subir o no sus precios y una vez que los sube, se enfrenta a otro dilema, que es si hacer oferta o no para poder venderlos, todo esto a espaldas de sus compañeras. Luego está la historia de Alejandra (la madre) que se compró un vestido y no pagó la cuenta de luz, ahora tendrá que ver de dónde saca el dinero para que le repongan el suministro sin que en la casa se enteren que les cortaron la luz por su irresponsabilidad; Manuel (el hijo y nieto) va al colegio y sólo quiere que su compañero le preste su PSP y el abuelo, don Cornelio, se empieza a dar que ya está más viejo y el trabajo que antes le demoraba un par de días ahora le cuesta más de una semana. Estos son los conflictos que mueven a cada personaje, situaciones mínimas que se sustentan en la incertidumbre del sí o el no, del actuar o no hacer nada, pero que cuyas resoluciones terminan siendo relevantes para sus protagonistas, asuntos del cotidiano que están lejos de hacer de la vida un melodrama, pero que si nos hacen entrar en conflicto llevando la humanidad de  los personajes a un estado tan cercano y afable que es imposible no entrar y sentirse miembro de esta familia. 

 

Cada uno de sus protagonistas tiene su propio ritmo visual y narrativo, dado tanto por la cámara como por el montaje, pero más aún dado por su propio ritmo para moverse dentro del espacio, para relacionarse con su entorno, es así como Manuel se mueve con rapidez dentro del colegio y nos es más complejo seguirlo, siempre a tientas, mientras que Cornelio, ya más viejo, se mueve más pausado y trabaja lento en el campo lo cual le da una mirada contemplativa al relato. 

 

Cada historia se articula por sí sola y separada, aunque sin ser un todo cerrado entremezclándose hacia el final de cada una, uniéndose naturalmente por la costumbre de su propia rutina, en donde Manuel pasa a buscar a su abuela, y todos a su vez pasan a  buscar al abuelo resaltando positivamente este carácter de familia, de clan, en donde todos reman y avanzan hacia un mismo norte.  Por eso las historias se ven enlazadas en su inicio y final, en donde se ven unidas por un espacio en común, la mesa. De esta forma se configura un relato coral, sutil y mínimo, rodeado de detalles y de poesía fílmica; que se enmarca en la simpleza de la vida cotidiana, una humanidad desprovista de dramatismos o de efectismos de cualquier tipo (narrativos o fílmicos), una exquisita depuración del cine que se sostiene con gran fuerza y valentía en la construcción de cada una de sus secuencias. Filmada íntegramente con cámara en mano, con un montaje de corte directo y sin música, es una reafirmación de que el cine se sostiene en las imágenes y no es pura narrativa, sino que caprichosamente se superpone a todas las artes. 

 

Otro aspecto a destacar es la desmitificación del costumbrismo caricaturesco del campo chileno que por años se ha visto en las cintas nacionales, centrándose por primera vez en la humanidad de los personajes que habitan este lugar y sus cualidades particulares, como lo son su habla o su oficio; transmitiendo de manera honesta y real cada una de las situaciones que les suscitan siendo imposible no conmoverse con cada historia, siendo además una película tan depurada en lo fílmico, pero a su vez tan llena de poética y belleza, construyendo una cohesión entre la forma y el fondo, donde la premisa es la sencillez, donde lo humano, lo real, lo simple se superponen a todo; donde lo propio e identitario nos hacen vernos frente a la pantalla, como pocas veces antes nos podríamos haber visto, lo particularmente chileno está tan bien aprehendido por el arte del cinematógrafo que es imposible no destacar tal aspecto de verosimilitud en una ficción que en gran parte está pensada y trabajada casi de manera documental, con ese devenir incierto tan natural de la vida misma.   

 

 

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Un pensamiento en “Huacho

  1. Es muy grato saber que se está haciendo Cine Chileno, con nuestras actitudes
    y valores. Que se rescate, lo auténtico, lo nuestro, con toda la sensillez ,natu-
    ralidad de nuestro pueblo. Huacho es una historia hermosa,sensible.

    FELICITACIONES SEÑOR ALEJANDRO FERNANDEZ A.

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