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#12

Una Mirada del Patrón

La Nana por Samuel Olivares

comiendo

 

La Nana, es una de las pocas películas del último tiempo que ha logrado extrapolar un debate a otros medios, teniendo una importante cabida en televisión y periódicos, en donde varios columnistas han esgrimido como un gran logro el que la cinta alcance un fiel retrato con la realidad de las empleadas domésticas, punto de vista que no comparto en absoluto, ya que, La Nana, segunda película de Sebastián Silva es tan sólo la mirada del patrón, la cual al menos nos otorga un dejo de honestidad por parte del director, pero aún así no es el punto de vista más certero de las cosas, sobre todo al ser una mirada tan compasiva con su personaje que termina distanciando.

 

El inicio de la cinta es arriesgado, el personaje protagónico personificado por catalina Saavedra, come sola en la cocina, se nota evidentemente incómoda, tanto por la situación específica que la aqueja en ese momento y además por la misma presencia de la cámara a la cual mira directamente por un instante sin ningún tapujo. Después de este gesto, que no deja de ser una provocación por donde se lo mire, se supone un devenir de la película ultra sincero, muy realista, ya que, si Silva derriba lo que se llama la cuarta pared y acusa a la misma película o la cámara más bien dicho como un dispositivo que forma parte e interviene a su vez la realidad que el muestra, diciéndonos (al menos yo lo leo así) que esto es una película que posee una relación de complicidad con la realidad, pero que finalmente no es la realidad porque es un filme. Claramente es un gesto que suscita una ambigüedad sembrando inmediatamente una cierta confusión sobre las intenciones reales del director o mejor dicho de las intenciones reales de la película finalmente.

 

En términos estrictamente formales es raro el híbrido que consigue el filme, ya que, posee un guión clásico y una cierta formalidad estructural, actoral y de montaje que la hacen caer en un clasicismo, pero su trabajo de cámara y fotografía son poco convencionales, descuidados inclusive en relación a los otros aspectos, buscando claramente una fotografía realista que haga más verosímil todo. Señalo que es un híbrido porque la película de primera impresión posee un look punky, pero sin serlo, si lo extrapolamos a una analogía juvenil podríamos decir que La Nana sería un punky de mall.

 

Cuando me refiero a un filme formal y clásico es debido a que gran parte de sus diálogos, por ejemplo, son meramente informativos, que forjan que la película vaya de escena en escena, aunque muchas veces lo haga de manera sumamente precipitada, sin darle organicidad al relato sobre todo en la primera mitad de la película. Además cuenta con varios fade a negro que en verdad no contribuyen en nada y solamente son un ejercicio formal del que hacer cinematográfico, un elemento clásico por antonomasia, sumado a la estereotipación de sus personajes, dígase los patrones y las nanas que van arribando a la casa, son elementos que hacen que la película funcione como un engranaje casi perfecto, ya que, cuando señalo el aspecto de clasicismo no lo veo como un elemento negativo o positivo dentro de la construcción de la cinta sino que es el elemento que mete ruido, al menos, con su aspecto estético lo cual provoca cierta dicotomía en su conformación, tal vez una película más imperfecta si hubiese acercado mucho más a la realidad en eso no tengo duda.

 

Señalaba anteriormente que el filme es casi perfecto en su maquinación, porque con la irrupción del personaje de Lucy la historia toma un aire absolutamente diferente en todos los aspectos, ya que, adquiere un ritmo más pausado en el desarrollo de las acciones, pasamos de lo violento y precipitado a lo amable y esperanzador, aunque este cambio no es notoriamente marcado ni provoca un quiebre dentro de la articulación del filme, debido a que se condice con el objetivo de la narración de la película, el cual pretende ser benevolente con el devenir de sus personajes dándose varias licencias hacia este tránsito, sin cometer los típicos errores que hemos señalados en otras cintas, por lo que no hace decaer su relato en intensidad y si la miramos desde el punto de vista absolutamente del relato todo lo que transcurre es bastante convincente.

 

Pero entonces cuales serían los hierros de La Nana, que ha sacado ronchas en otros escritos, su mayor pecado es pretender ser discursiva y especular con la realidad, pero es claro que desde la mirada del patrón tenemos una perspectiva de las cosas que puede distar bastante del real, aunque al menos el director toma partido desde una posición que es la que él conoce. El principal error de su mirada yace en la compasión con la cual retrata a su personaje, dejándola casi como un ser miserable a ratos, radicando ahí su mayor pecado; en su mirada lastimera.

 

Aún así la cinta no deja de ser un estreno de los más interesantes de lo que va del año, porque por donde se le mire y tal como lo refiere la película es el filme más esperanzador hasta el momento, año abundante en cintas, pero precario en calidad o sustancia, todo esto si lo comparamos odiosamente a la excelente calidad de filmes que surgieron el año pasado, películas como La Nana, con un gran posicionamiento internacional hacen pensar en un futuro auspicioso de nuestro cine y si es que seguimos por la misma senda tenemos buenos augurios.

 

La nana 2

 

 

 

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