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#10

La confirmación de un cierto cine

Weekend por Samuel Olivares

 

Weekend cuenta con una figura reiterativa en el cine chileno, un desconocido aparece en la vida de los protagonistas de la historia y cambia su rumbo. En términos simples esa sería la historia de la película, largometraje debut de Joaquín Mora. A pesar de lo poco novedoso de su trama (de las cuatro películas que vi en SANFIC todas contaban con la misma figura en sus relatos) no cae a la deriva y lograr mantener la atención del espectador con pocos elementos, una gran simpleza visual y narrativa. Su honestidad es tan grande que todo el tiempo parece que los personajes que estamos viendo son en verdad las personas que los interpretan prescindiendo un poco de los diálogos escritos y de una puesta en escena clásica. A estas altura esta manera de hacer cine se está volviendo la tónica en las cintas nacionales que además entre si poseen un gran parecido visual, en donde el corte directo, la cámara en mano, el montaje lineal y las actuaciones improvisadas son sus aspectos a distinguir.

 

La principal fuerza de Weekend yace en la transparencia con la cual se desenvuelven sus personajes a través del relato, abundando los diálogos triviales además de muy comunes para todos provocan una inmediata empatía con el espectador. En términos formales cuenta con todos los aspectos que crean un lugar común a estas alturas en las historias de jóvenes chilenos que son las chicas guapas, drogas, sexo y personajes que están en algún tipo de crisis en sus vidas. A pesar de todo ello la cinta sale airosa cumpliendo con los aspectos técnicos un montaje más que correcto, con una puesta en escena muy verosímil y una actuación sólida que no se desvirtúa en ningún momento.

 

Lo que más valoro de la cinta es que es una película sin pretensiones y eso siempre se agradece, porque muchas veces los directores debutantes tratan de abarcar tantos temas y aspectos del cine que terminando desvirtuando sus proyectos, su único pecado es ser un tanto liviana por lo cual no te logra emocionar en el momento del clímax, pero estoy seguro que el director abordó la historia de una perspectiva más de entretención que de emoción, por lo cual en cierta forma valida su coherencia.

 

Eso si quiero volver a reflexionar sobre el mal de la secuencia final, ya que, también lo podemos observar aquí. Nos acercamos al final de la historia final y una vez más el director trata de hacerse cargo de todos sus personajes abandonando el punto de vista y cambiando los códigos que había seguido hasta el momento, solo con el afán de cerrar de manera unívoca el relato, lo cual termina desviando en por completo la personalidad que logra instaurar hasta previo ese momento. De un montaje lineal y directo pasamos a un montaje en paralelo, de un narrador testigo pasamos a uno omnisciente lo cual termina diluyendo cualquier dejo de emoción que podamos alcanzar porque se trata de elevar el relato a un discurso tan críptico y sublime, quedándose a ascuas, no por capacidades sino porque la intención de la película en todo su transcurso no ha sido esa.

 

Es lamentable que la película logre un estreno tan tardío porque por comparación odiosa cuenta con una gran similitud visual con cintas como La Sagrada Familia, En la Cama o Navidad, pero logra destacar con meritos propios por sobre estás, ya que, cuenta con ciertas características particulares que al menos la logran establecer como una película a tener en cuenta, más que nada por lo que puede hacer el director en un futuro. Una película fiel con lo que pretende representar, tiene un dejo de humanidad en sus personajes, pero aún así es lamentable que la cinta no aporte elementos nuevos a nuestra filmografía sino que solo viene a corroborar una forma y un patrón de trabajo de hacer cine en Chile. Aquí me surge una sola interrogante, ¿solo pretendemos hacer películas con personajes de clase media alta, relatos juveniles con historias de amor, desencuentros y descubrimientos en sus jóvenes vidas, que cuenten con la estética de un cine más alternativo o punky como se le podría llamar; la cámara en mano, la poca pulcritud fotográfica, el montaje narrativo lineal y el corte directo? ¿Esta es la cresta de la ola? ¿No hay nada nuevo bajo el sol?…

 

 

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