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#3

Te llevo bajo la Piel

A un Metro de Ti por Felipe Azúa

 

El debut en largometrajes de Daniel Henríquez comienza con un archivo de la inauguración del Metro de Santiago, luego al tierno encuentro entre un niño y una niña que se convierten en los dos primeros en perderse en el tren urbano (esto último por supuesto es ficción). En la actualidad Sebastián (Fele Martínez) es un cocinero hijo de exiliados que ahora en Chile tiene su restaurante de baja monta por decisión propia, tiene además una relación algo libre con una chica española y muchos problemas económicos, como ven tiene muchas cosas. Por otro lado una chica /Paula (Claudia Cabezas)/ es despedida de su trabajo y comienza a pasar por muy malos momentos, económicamente y sentimentalmente, también pasa por muchas cosas. Hasta aquí nada extraño, excepto que algo de esto lo vemos en montaje paralelo que ciertamente nos pone alerta de lo que ocurrirá entre ambos, la lógica debería indicarnos que son los niños de la noticia antigua, si bien la película evita los pasos en falso sobre este tema suelta el hilo muy rápido y pronto confirmamos esta sospecha, muy pronto si lo que se pretendía era crear una sorpresa.

 

A nivel formal se entrecruzan varias convenciones, podemos ver lógicas de la ayuda mutua de la comedia romántica, pero le falta la comedia, también algunos elementos como la fuerza del destino de las películas románticas a secas, pero le sobran otras cuantas cosas y por esto en general es una construcción que hace pensar en los géneros y uno espera encontrar elementos conocidos de cierto cine, pero la película no obedece a ninguno en particular, aunque esto sea un poco raro, aún así nos mantiene muy cálidos y también muy tibios. Esta candidez que podría hacerse insoportable, durante la primera mitad se hace bastante fluida e incluso se convierte en un buen comercial de Metro S.A, por supuesto esto es un nuevo desarrollo del placement local, casi 40 minutos de la cinta pueden ser vistos de verdad como un muy buen comercial del metro, mucho mejor de ese que anda dando vueltas por ahí. Pero siendo mas críticos esa candidez logra aburrir cuando encontramos que el punto de vista es demasiado liviano para con los personajes que comienzan a hacerse cargo de su vida y son entendidos completamente por parte del realizador a pesar de que puedan estar equivocados, de hecho la actitud de Sebastián es un poco cobarde pero según la película termina siendo un luchador del amor.

 

Sin embargo lo preocupante de esta cinta es que no encontraremos siquiera intentos de búsqueda cinematográfica, se mueve por un terreno conocido y no toma riesgos (de hecho los pocos que toma como un par de sueños u otros textos en off juegan mas bien en contra). Como ya está instalado en la palestra de la crítica el tema de los riesgos y las decisiones políticas es bueno entender que no necesariamente correr riesgos es un valor per se, pero en este caso mi comentario va mas bien orientado hacia la lógica de festivales donde estamos acostumbrados a ver elementos mas autorales que definen cierta producción cinematográfica local.

 

Volviendo a la película, entretanto vemos cuestiones que de verdad se hacen agobiantes, las actuaciones definitivamente no son el fuerte, Claudia Cabezas no entra en el juego realista, mucho menos Katina Huberman y aunque Felé Martínez intenta levantar este bote con una interpretación bastante creíble lamentablemente no podemos olvidar su origen maquiavélico como personaje en las manos del guionista (y el productor) que nuevamente nos muestra al hijo de exiliados en España para justificar la co-producción con la madre patria.

 

A partir de esto me nace una nueva inquietud, habrá sido el exilio un tema de verdad como muchos apelan y con lo que se sacan los pillos de que el cine chileno trata siempre los mismo temas, en lo particular creo que no, de verdad no ha sido un tema tan tratado y las implicancias políticas, sociales y personales de la dictadura no son /ni deberían ser/ un tema oleado y sacramentado ya que la mayoría de las veces se ha usado solo como contexto para algo mucho más superficial, creo que es el caso, donde conforma un dato mas de la causa en el personaje y al final una arista mas de esa pretenciosa frase de como somos los chilenos.

 

Muchos elementos ligados y otros no, la predestinación, Spencer Tunick, el destape, Chile-España, el Exilio, El metro, el largo plano final que termina contemplando la casa de gobierno, creo que una ecuación así no puede sino ser pretenciosa ¿será que Henríquez quiso hablar de como somos los chilenos?

 



 

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2 pensamientos en “A un metro de ti

  1. No he visto la peli, pero en un taller de Montaje con la Andrea Chignoli (que creo q es la montajista) trabajamos unas partes del material de cámara de la peli, hace como dos años, y a la principal conclusión que llegué era que no tenía por donde ser una buena película. Había planos insuficientes para hacer la mayoría de los racords, las actuaciones eran malísimas (sobre todo la de un tipo viejo que se metía con la Claudia Cabezas )
    Veo que realmente era una crónica de una muerte anunciada.

  2. (FelipeA) Estimado Carlos el tipo viejo al que te refieres es un actor que se llama Pablo Krögh.
    solo eso
    Agradecemos tu comentario
    sigue leyendo a zapatoschinos

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