Bombal
#76
Adaptación Libre de la Realidad
Bombal por Samuel Olivares

Después de casi una década Marcelo Ferrari estrena su segunda película, la cual tras su paso por el festival de Cine de Valdivia ya había despertado cierto interés del público y la crítica, y de paso es también el primer estreno nacional del 2012, que en su primer semestre se viene muy movido en cuanto a estrenos.
“Bombal” cuenta la historia de la escritora chilena María Luisa Bombal, sin ser una biografía, es más bien un relato que reúne varios sucesos reales de la vida de Bombal y los articula en una narración, bastante dinámica y fácil de seguir. Sin embargo esta adaptación libre de la vida de la escritora no se ciñe del todo a la cronología ni temporalidad de los sucesos acontecidos en la vida de Bombal, lo cual la hace desvariar en varios aspectos, tanto estéticos; como el arte y el vestuario, los cuales a ratos están más cerca de los años 50´ que de la década del treinta y otros más bien históricos, como lo son el habla, en donde es posible escuchar varios términos que son más recientes en el habla nacional. Detalles más o detalles menos, son los que finalmente van elevando o sepultando a la película más allá del relato y lo visual.
Los acontecimientos narrados en la realidad transcurrieron a lo largo de seis años de la escritora, sin embargo en la película parecen haber sucedido en no más de tres meses, todas las situaciones mantienen una unidad temporal, que buscan dar mayor dramatismo a la película, sometiéndonos en un vértigo e incluso en una especie de “locura” que vive el personaje de María luisa al no poder enfrentarse a su quiebre amoroso. Este aspecto reductivo y elíptico de las acciones le resta profundidad al personaje y su drama interno, una vez más, al igual que en Violeta, la gran historia de vida de los personajes se reduce a una sola pasión: el amor por un hombre no correspondido, lo cual lleva a sus personajes a la “locura” a abandonar todo, hasta la vida misma. De esta forma se despoja a la cinta de otros matices y aristas de la vida de los personajes, todo el resto se transforma en anécdota y se convierte en un adorno que ayuda a que los acontecimientos avancen, pero por otro lado se va perdiendo la tridimensionalidad del personaje, volviendo a la historia un tanto plana y predecible (teniendo en cuenta que uno puede conocer previamente la historia de estos personajes)
Ferrari filma de manera totalmente opuesta a su anterior film, acierto o desacierto la película está un tanto sobrecargada. La fotografía es correcta y los espacios tienen una atmosfera interesante, pero el montaje de las secuencias es en su mayoría efectista, intentando romper el eje para ser lo más abrupto posible, intentando de darle “caos” a las situaciones. Así mismo con la música, en largos pasajes de la película tenemos música incidental, de gran factura, pero que viene muchas veces a rellenar la emoción que no puede alcanzar la imagen, en muchas de las ocasiones es la música la que intenta revelar el ánimo de la protagonista subjetivizando al máximo la realidad observada, sin embargo este es un elemento reiterado tantas veces en el cine que si no se ocupa del todo bien, termina siendo un ejercicio de efectismo puro. La película decae por su poco arrojo, Ferrari filma casi de fórmula, pero para una audiencia más acostumbrada a la televisión, sobrecarga su película con un montón de gestos que finalmente hacen que lo único más destacable sea la interpretación de Blanca Lewin, quien siempre se mantiene sobria y creíble en su papel, y con esta cinta viene a ratificarse como la actriz con mayor y más interesante filmografía de la última década.
Dirección: Marcelo Ferrari
Producción: Macarena Cardone, Macarena Concha, Matías Cardone, Karen Meyer
Director de Fotografía: Sergio Armstrong
Montaje: Fernando Valenzuela Quinteros
Música: Ángela Acuña
Sonido: Boris Herrera, Cristián Freund


